Se trata de uno de los históricos goleadores de la selección iraní, con pasado europeo en clubes como Bayer Leverkusen y Roma.
La selección de Irán afrontará el Mundial 2026 en medio de un complejo escenario político y diplomático. A pocos días de su debut, una de las ausencias más resonantes de la lista definitiva no responde a cuestiones futbolísticas, sino a una decisión vinculada con las tensiones que atraviesa el país.
El gran ausente es Sardar Azmoun, uno de los máximos referentes de la selección iraní y tercer goleador histórico del combinado nacional. El delantero, que actualmente juega en Shabab Al-Ahli de Emiratos Árabes Unidos y tuvo pasos por clubes europeos como Bayer Leverkusen y Roma, fue excluido de la nómina de 26 futbolistas que disputarán la Copa del Mundo.
La medida fue impulsada por el Ministerio de Deportes de Irán, que lo considera un «traidor» luego de que publicara en sus redes sociales una fotografía junto al primer ministro de Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Rashid Al Maktoum. Junto a la imagen, Azmoun escribió: «Fue un placer y un honor conocer a una de las mentes más brillantes del mundo, el jeque Mohammed bin Rashid».
El conflicto detrás de la exclusión
La publicación generó un fuerte rechazo en sectores oficialistas debido a la estrecha relación que mantienen Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos, país enfrentado militarmente con Irán. Además, el futbolista ya había manifestado en otras oportunidades críticas hacia el régimen iraní, especialmente por cuestiones vinculadas a las libertades individuales, la persecución de opositores y los derechos de las mujeres.
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Desde la Federación Iraní de Fútbol intentaron gestionar una amnistía para que el delantero pudiera disputar el Mundial, pero las autoridades gubernamentales rechazaron esa posibilidad.
La decisión resulta especialmente significativa por el peso de Azmoun dentro de la selección. El atacante de 31 años suma 57 goles en 91 partidos internacionales, registro que lo ubica como el tercer máximo anotador de la historia del equipo nacional. Además, fue una pieza clave en la clasificación mundialista al convertir ocho tantos en las eliminatorias asiáticas.
Aunque el entrenador Amir Ghalenoei aseguró públicamente que la ausencia responde a «motivos técnicos», fuentes cercanas al régimen iraní señalaron que se trata de una sanción por razones ideológicas. No es la primera vez que el delantero queda en el centro de la controversia: en 2022 ya había sido cuestionado por respaldar las protestas surgidas tras la muerte de Mahsa Amini.
Un Mundial marcado por obstáculos para Irán
La participación iraní en la Copa del Mundo también se vio afectada por los conflictos internacionales. Cuando comenzaron los ataques de Estados Unidos sobre territorio iraní, incluso se evaluó la posibilidad de retirarse del torneo.
A raíz de las tensiones diplomáticas, la delegación modificó su planificación original. El plantel tenía previsto instalarse en la ciudad estadounidense de Tucson, pero finalmente concentrará en Tijuana, México, desde donde viajará para disputar sus encuentros.
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Según autoridades iraníes, la delegación todavía enfrenta dificultades para obtener los visados necesarios para ingresar a Estados Unidos. En ese contexto, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ofreció albergar al seleccionado durante toda su participación en el certamen.
Irán debutará el 15 de junio ante Nueva Zelanda en Los Ángeles. Luego enfrentará a Bélgica, también en esa ciudad, y cerrará la fase de grupos frente a Egipto en Seattle.
La ausencia de Azmoun, una de las principales figuras del fútbol iraní durante la última década, se transformó así en uno de los casos más llamativos de un Mundial en el que la política volvió a cruzarse con el deporte.
